¿Qué cualidades debe tener un buen monitor de pádel?

Un buen monitor de pádel o entrenador, como prefieran llamarlo, no es esa persona que se coloca detrás de un carro de bolas y se dedica a lanzárselas a sus alumnos.

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Imagen/Facebok Academia Pádel United.

Un buen monitor o monitora de pádel tiene que tener unas características muy concretas para destacar en esta profesión, aquí reflexionamos sobre algunas que a nosotros nos parecen fundamentales:

1. Tener un entendimiento profundo sobre el pádel, desde las habilidades fundamentales a las tácticas y estrategias avanzadas. Además y no menos importante aunque a veces se deje a un lado, el entrenador debe entender las reglas del juego. Un buen monitor de pádel siempre busca información nueva, sigue aprendiendo sobre nuevas técnicas de entrenamiento, asiste a cursos o seminarios, y busca consejos de otros entrenadores y jugadores exitosos. Un buen monitor está comprometido con su profesión. Se tiene que ver que le gusta lo que hace, disfruta con su trabajo y lo que sabe transmitir a sus jugadores. Debe tener una formación académica especializada y acreditada.  Debe ser un buen comunicador, reflexivo, analítico y metódico.

2. Saber inculcarle al jugador el concepto de progresión en el trabajo. Ya sabemos que a nivel profesional “sólo vale ganar”, pero también es muy importante trazarse el objetivo de mejorar día a día, sobre todo en categorías inferiores.

3. Saber aplicar en todo momento refuerzos positivos a la hora de motivar al jugador. Cualquier mejora, cualquier avance que se produzca por pequeño que sea, debe de hacerlo patente para que al jugador le sirva de estímulo sobre todo si se trata de alguien que se está iniciando en el mundo del padel. El optimismo es fundamental, el saber hacer ver el lado positivo de las cosas, sobre todo en las derrotas ó cuando las cosas no salen todo lo bien que uno quisiera. El entrenador debe mantener una actitud positiva para que sus jugadores la emulen.

4. Saber corregir principalmente cuando se trabaja con jugadores jóvenes. No se trata sólo de entrenar y cumplir un plan establecido, hay que estar pendiente de los errores que se cometen y hacérselos ver al jugador para que no vuelva a repetirlos, tratando también de ser comprensivo con esos fallos sobre todo cuando quien los comete hace todo lo posible por intentar hacerlo bien.

5. No ser un dictador. Las cosas no se hacen “por que a mí me da la gana”, hay que explicar detalladamente el trabajo que se va a realizar, que se pretende conseguir y sobre todo “convencer” de su eficacia. Hacer que los entrenamientos sean divertidos y desafiantes. Un buen entrenador es capaz de comunicarse efectivamente con sus jugadores.

6. Tener las ideas claras. No confundir a los jugadores con cambios continuos que los lleven a la desorientación. Es muy importante dotar al jugador de un “estilo propio” e ir perfeccionándolo cada día. Eso siempre es mucho mejor que estar realizando cambios continuos y empezando cada vez de cero. Saber concretar a la hora de dar instrucciones a los jugadores especialmente en los partidos. No se debe de agobiar al jugador con un exceso de información ya que muchas veces se consigue el efecto contrario a lo que se pretende y en vez de aclarar lo que se consigue es confundir. Hay que ser concreto e “ir al grano”. Tiene que ser capaz de proveer instrucciones y respuestas claras, de reformular instrucciones si los jugadores no las entienden, y utiliza un lenguaje respetuoso con sus jugadores.

7. Ser un buen motivador. Alguien que es capaz de trazar un plan para ayudar a que los jugadores consigan metas. Esto incluye ayudar al jugador a creer en sí mismo.

8. Ser realista a la hora de fijar objetivos. Hay que tener siempre “los pies en el suelo” y no marcarse metas imposibles de cumplir. No promete lo que no se puede o debe conseguir.

9. Ser creible. Al jugador no hay que engañarlo con falsas promesas. Cuando se promete algo hay que cumplirlo en caso contrario es mejor no decir nada por que si el entrenador pierde su credibilidad ante el jugador eso le va a perjudicar enormemente en su trabajo.

10.  Tener un aspecto adecuado de acuerdo a la actividad que desempeña. Muchas veces el entrenador descuida su forma física y su aspecto por ejemplo con exceso de peso, proyectando una imagen negativa antes sus jugadores, ¿Cómo les vas a pedir a sus jugadores que corran y se esfuercen cuando tú eres incapaz de mantenerte mínimamente en forma? Un buen entrenador lidera con el ejemplo.