Preparación mental en el pádel de menores

Qué duda cabe que la etapa de menor de un deportista, que podríamos encuadrar entre los 8 y los 18 años de edad, es una fase crucial, tanto en lo que respecta a la formación del individuo, así como en el desarrollo del jugador/a. Y cuáles son los aspectos  que influyen en la mentalidad de un menor, que se dedica a la competición del pádel:

999En primer lugar, LOS PADRES, que serán los responsables de crear un clima adecuado a nivel anímico y emocional, fomentar la participación, mostrar interés en el desarrollo deportivo y evitar la sobreprotección, la crítica exagerada, no ejercer de «técnico». A nivel de rendimiento deportivo; aceptar los éxitos de fracasos de los hijos, ayudar a que tomen sus propias decisiones, reforzar los avances que experimenten y motivar a los hijos cuando los progresos no son los esperados.

En segundo lugar, EL ENTRENADOR/ES, el papel del entrenador no es menos importanteque el de los padres, aunque a otro nivel de responsabilidad. El entrenador deberá dominar las estrategias pedagógicas para que el jugador menor adquiera los fundamentos técnicos y tácticos del pádel, deberá ser disciplinado, pero no demasiado rígido, atender a la individualidad de cada jugador, a todos los niveles (intelectuales o de aprendizaje, coordinación psicofísica, así como las características psíquicas del menor, tales como timidez, extroversión, o introversión, nivel de control de la ansiedad etc) y muy importante deberá aportar una retroalimentación al menor, es decir deberá informar que los aspectos que se debe mejorar,  de aquellos aspectos del juego en los que ha mejorado, de tal forma que el jugador/a sea consciente y particípe, de su progresión en el juego.

En tercer lugar, LOS JUGADORES CERCANOS,el pádel es un deporte de equipo, con unas peculiaridades muy concretas, y es que se juega en pareja, por lo que las diferencias entre los jugadores/as pueden ser evidentes. Los chicos y las chicas que juegan habitualmente los diferentess circuitos, provinciales, regionales o nacionales, suelen coincidir en las distintas competiciones y suelen establecerse grupos de relación; por nivel de juego, por las habilidades sociales de los menores, por afinidad de aficiones, etc. Es habitual que aquellos jugadores que no se sienten aceptados por el grupo, valorados en su nivel de juego o reconocidos socialmente, puedan optar al abandono de la práctica deportiva. A este aspecto deberán estar atentos y vigilantes los padres y los entrenadores.

Y en cuarto lugar, LOS RESULTADOS DEPORTIVOS, para ello será muy importante centrar los objetivos deportivos, no en los resultados en la competición, sino en los avances que vaya realizando el menor, en cuanto a las habilidades técnicas y tácticas, de tal forma que se refuerce a un jugador/a que haya desarrollado un buen juego, independientemente del resultado en la competición.

¿Que se pretende con control de estos cuatro pilares básicos en la formación de la estructura de personalidad del menor competidor?, pues básicamente la adquisición de las Habilidades necesarias para la práctica deportiva, que según el eminente psicólogo deportivo, especialista en tenis (Jim Loehr), son:

  • Auto-confianza, seguridad, adecuada autoestima.
  • Control de la activación. Balance óptimo entre los estados de híperactivación (ansiedad) o hipoactivación (excesiva relajación).
  • Control de la atención, focalización de la actividad, concentración. Evitar la dispersión del pensamiento.
  • Visualización y control de las imágenes mentales. (Técnica muy utilizada en la psicología deportiva).
  • Nivel de motivación. Que podría definirse como la intensidad y la dirección del esfuerzo, tanto a corto plazo (la competición actual), como a largo plazo (la consecución de los objetivos a lo largo de la carrera deportiva).
  • Control de la energía positiva. Será primordial que predominen los pensamientos positivos, sobre los pensamientos negativos.
  • Control de la actitud. Tanto hacia su compañero/a de equipo, como hacia los rivales, este aspecto también afectará al reconocimiento social y la aceptación de todo el entorno.

Es importante destacar que, el ritmo de maduración psíquica no es uniforme en todos los menores y por ello aquel menor que adquiera antes un mayor grado de madurez, es muy probable que alcance antes, éxitos deportivos, pero el hecho de que se madure más tarde, no significará que no se puedan conseguir importantes objetivos deportivos. Por ello será fundamental la labor de todo el entorno del menor (padres y entrenador/es), para que la formación personal y deportiva del menor no se estanque en las primeras fases de la vida deportiva del jugador/a, sino que se persevere, se atienda a la individualidad y a las características propias del menor, para que los objetivos se puedan conseguir a medio o largo plazo.

Porque como dijo el destacado tenista norteamericano, Jimmy Connors, “El tenis es, en un 95%, un juego mental” y en el pádel ocurre algo muy parecido.