Lesiones comunes en los jugadores de pádel

Varias son las lesiones que habitualmente afectan a los jugadores de pádel. Las más comunes son las siguientes.

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Imagen / WPT.

TENDINITIS ROTULIANA

Las tendinitis más habituales en el corredor son la del tendón de Aquiles (cojera inmediata) y la rotuliana. Esta consiste en la inflamación del tendón rotuliano, una de las zonas más expuestas a sufrir de nuestras piernas y que soporta mucho impacto debido a la articulación tipo bisagra de la rodilla.

• Síntomas: dolor directamente sobre el tendón y en las articulaciones de anclaje, también se aprecia dificultad en la movilidad. Dicho dolor suele desaparecer con calentamiento, salvo en las fases agudas dónde el dolor siempre está presente.

• Causas: correr en superficies duras, zapatillas en mal estado, calentamiento inadecuado, sobrecargas, aumento del volumen de entrenamiento sin la debida progresión y abuso de correr por terrenos con irregularidades y con acusado desnivel.

• Prevención: un correcto calentamiento evitando las sobrecargas musculares y aplicando frío ante cualquier molestia tras acabar el entrenamiento.

• Recuperación: reposo absoluto, tratamiento fisioterapéutico de la musculatura periférica, fortalecimiento moderado y, en especial, el fortalecimiento isométrico en extensión de rodilla.

Después de su curación, pueden persistir molestias incluso hasta los dos meses.

ACORTAMIENTO DEL PSOAS ILÍACO

Se trata de la aproximación de las inserciones del psoas ilíaco, reduciendo la longitud del músculo y, por ende, su capacidad de contracción. Además, al aproximarse las inserciones, también lo hacen las articulaciones que están ancladas, lo que a su vez provoca desequilibrios a nivel de la cadera.

• Síntomas: dolor y dificultad de movimiento localizado en el psoas ilíaco y, a veces, dolor en la zona lumbar provocado por la rotación pélvica.

• Causas: la repetición contínua en carrera de la elevación de rodillas, acompañado por una mala posición pélvica al no colocarla en retroversión.

• Prevención: reeducación postural de la cadera durante la carrera mediante trabajo de técnica, y compensación y flexibilización de la musculatura posterior y anterior de la cadera.

• Recuperación: a través de ejercicios de flexibilización del psoas ilíaco.

SOBRECARGA PIRAMIDAL

Se trata de la sobrecarga muscular del músculo piramidal. Las corredoras de fondo son más propensas a padecerla.

• Síntomas: tensión y acortamiento de la musculatura piramidal y periférica y, a veces, dolor nervioso semejante a la ciática.

• Causas: mala higiene postural, excesivo entrenamiento y elevado kilometraje en personas no acostumbradas.

• Prevención: mejorando la higiene postural en las tareas cotidianas, estirando la zona y mejorando la técnica de carrera (correr con una ligera retroversión pélvica).

• Recuperación: reeducación postural, tratamiento fisioterapéutico y fortalecimiento de la musculatura piramidal y periférica.

PERIOSTITIS TIBIAL

Consiste en la inflamación del periostio o membrana que recubre la tibia, debido a una fuerte tensión. Si no se trata con inmediatez se puede convertir en una fractura de estrés.

• Síntomas: dolor en la cara interna de la tibia en su tercio inferior (más común) al presionarla. A veces, también en la cara exterior (menos común).

• Causas: un mal calzado, la inadecuada progresión de las cargas de entrenamiento, mala técnica de carrera, la hiperpronación del pie y el abuso de correr por superficies demasiado duras.

• Prevención: manteniendo la zona muscular adyacente bien descargada y flexibilizada, los tibiales, tríceps sural, perineos, etc. Aplicar hielo tras los entrenamientos y, en caso de que la lesión persista, proceder a la colocación de plantillas específicas en las zapatillas.

• Recuperación: con reposo, tratamiento de frío y de fisioterapia y realizando un plan de entrenamiento específico de rehabilitación para la recuperación de la lesión. Dependiendo del tipo de recuperación, suele durar entre 2 semanas a meses, resultando útil un vendaje especial con el fin de minimizar las vibraciones del periostio sobre el hueso.

FRACTURA DE ESTRÉS

Consisten en microrroturas óseas que se producen por los impactos repetitivos de la carrera o por excesivas contracciones musculares de forma continuada. Los huesos más afectados son los metatarsos y los de la cara interna de la tibia.

• Síntomas: dolor progresivo durante la carrera, y en aumento si se continúa el ejercicio.

• Causas: incremento de la carga de entrenamiento sin una adecuada progresión, correr por superficies duras, un calzado inadecuado o realizar muchas competiciones seguidas.

• Prevención: no incrementar el volumen de entrenamiento más de un 15% cada ½ mes, entrenar en superficies blandas, mantener una dieta adecuada con calcio y usar unas zapatillas adaptadas a tu tipo de pisada y peso.

• Recuperación: reposo total entre 10 – 40 días controlando el dolor con hielo, terapia física, llevar un control radiológico y realizar un plan de fortalecimiento de la musculatura periférica.