Belasteguín y sus catorce años de número uno, dentro y fuera de la pista

Ha sido el jugador de pádel más joven en alcanzar el número uno del mundo, con apenas 22 años. Hoy, catorce años después, siguen liderando la clasificación mundial, y esta vez en solitario, algo también inédito en este deporte. Fernando Belasteguin ha realizado otra brillante temporada en su primer año junto al brasileño Pablo Lima, lo cual le ha permitido mantenerse en lo más alto del ranking.

Fernando Belasteguín junto a su familia. Imagen / WPT.
Fernando Belasteguín junto a su familia. Imagen / WPT.

Catorce años se dice muy rápido, pero no existe en ningún deporte un caso similar al de este jugador de Pehuajó (Argentina) que se lanzó a la aventura siendo muy joven, llegando a España para codearse con los mejores del mundo del pádel y que necesitó poco tiempo para convertirse en el mejor.

Para compararlo con otros deportes, por ejemplo en tenis, en estos catorce años se han turnado en el liderazgo de la ATP Roger Federer (5), Novak Djokovic (4), Rafa Nadal (3), Lleyton Hewitt (1) y Andy Roddick (1). En fútbol, el Barcelona ha conquistado 7 Ligas, el Real Madrid 4, Valencia 2 y Atlético de Madrid 1.

 Ahora es tiempo de saber que ha cambiado en la vida personal de Belasteguin en esos catorce años.

“Antes de radicarme definitivamente en España tenía una novia en Argentina, pero mi vida cambió a partir del año 2003. En octubre de ese año conocí a Cristina y recién en junio de 2004 comenzamos de novios. Te diría que fue el torneo más difícil que tuve en estos catorce años, convencerla para que fuera mi novia primero y luego mi mujer en 2008, pero saqué todas las artimañas aprendidas en Pehuajó y dieron resultado (risas)”.

Tras formar pareja se radicó en Barcelona, donde vive actualmente, y la familia fue creciendo poco a poco. “En diciembre de 2008 nació mi primer hijo Federico y ahí me terminó de cambiar la vida”, recuerda Belasteguin. “Luego ya llegaron las dos pequeñas, Sofía en 2010 y Bea 2013”.

Cuando tenías 22 años y comenzaste a jugar con Juan Martín ¿te imaginaste algo parecido a lo que has vivido en estos catorce años?

Cuando me llamó Juan a finales de 2001 para jugar juntos sabía que tenía un compañero competitivo y que podíamos aspirar a todo, pero nunca me imaginé lo que al final hemos logrado… una locura, más de un tercio de mi vida como número uno.

Además el pádel ha cambiado mucho en este tiempo, no tiene nada que ver a lo que era hace cinco años ya ni te cuento hace quince años, era otro pádel. Quién se podía imaginar que hoy todos los jugadores tendrían entrenador, psicólogo, preparador físico. Hoy sí se puede decir que es profesional.

¿Cuál es el mejor recuerdo de estos 14 años?

Ya lo he dicho varias veces, nunca olvidaré el Campeonato del Mundo de 2004, que se jugó en Argentina. Salir campeones delante de mi padre que fue siempre mi primer crítico, el que me exigió en todo y poder retribuirle con ese título fue muy emocionante, además porque pocos días antes tuvieron que operar de urgencia a mi madre. A pesar de que he vivido muchos buenos momentos, ese será inolvidable.

¿El juego de Belasteguin también ha cambiado en este tiempo?

Sí claro, en muchos aspectos, pero principalmente en mi juego ofensivo. Siempre me han tenido como un jugador defensivo y he ido evolucionando con el deporte. He aprendido a atacar mejor, ser más punzante, pero todavía tengo mucho que aprender, estoy muy lejos de los buenos jugadores ofensivos.

¿Cómo definirías esta primera temporada con Lima?

La verdad que me ha sorprendido porque nunca pensé que nos acoplaríamos tan fácilmente. Te puedo decir que quitando el 2006 cuando acabamos invictos con Juan, ha sido este mi mejor año. Además, esa vez que estuvimos 21 meses sin perder, ya llevábamos cuatro años jugando juntos.

La predisposición con Pablo ha sido muy buena desde el comienzo. Tenemos muy claro que este es un deporte de pareja, con lo cual los dos nos debemos sentir a gusto en la pista. Intentamos que el compañero se sienta cómodo y tenemos una visión muy parecida del pádel. El ego personal no nos interesa y esa es una parte clave del éxito.